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Nuestro hotel en Salamanca

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Qué ver en Salamanca: los imprescindibles

Plaza Mayor

El punto de partida obligatorio. Construida en el siglo XVIII por Alberto Churriguera, su planta cuadrada porticada es una de las más equilibradas de Europa. Lo que la diferencia de otras grandes plazas españolas es que se usa de verdad: a las 10h hay jubilados tomando el café, a las 13h universitarios, a las 21h toda la ciudad. La mejor hora para fotografiarla es al atardecer, cuando la piedra dorada se enciende.

No hace falta reservar ni pagar nada para disfrutarla. Simplemente baja y quédate el tiempo que necesites.

Catedral Nueva y Catedral Vieja

Salamanca tiene la rareza de contar con dos catedrales pegadas entre sí, construidas en épocas distintas. La Catedral Nueva (gótico tardío, siglo XVI) es la que domina el skyline. La Catedral Vieja (románica, siglo XII) está integrada en su interior y merece una visita separada por sus pinturas medievales y su claustro.

Pero el punto fuerte de la visita es el Ieronimus: el acceso a las torres y cubiertas de ambas catedrales. Desde ahí arriba se tiene la mejor vista de Salamanca y se pueden ver de cerca las gárgolas y los añadidos históricos a la fachada, entre ellos un astronauta y un dragón con helado, esculpidos durante una restauración en 1992. Vale unos 5 euros y hay que reservar con antelación en temporada alta.

Casa de las Conchas

A 3 minutos a pie de la Plaza Mayor. La fachada cubierta de más de 300 conchas de vieira en piedra es una de las imágenes más reconocibles de Salamanca. Hoy alberga la biblioteca pública regional y se puede entrar gratis al patio interior, que es donde vale la pena parar un momento.

Universidad de Salamanca

La institución universitaria más antigua de España en funcionamiento ininterrumpido. La fachada plateresca de la entrada es uno de los mejores ejemplos de ese estilo en el país. Busca la rana tallada en la calavera de la fachada: según la tradición, si la encuentras a la primera tendrás suerte en los exámenes. Ahora la buscan todos.

El aula Fray Luis de León, donde el humanista del siglo XVI reanudó su clase tras años de prisión con el famoso "Como decíamos ayer...", se puede visitar dentro del recorrido del conjunto histórico universitario.

Puente Romano y Río Tormes

El puente data del siglo I d.C. y todavía se usa. Cruzarlo por la mañana temprano, con el río bajo y la catedral al fondo, es uno de esos momentos que justifican el viaje. En el extremo sur del puente está el Toro Ibérico de Salamanca, escultura celtíbera del siglo III a.C. convertida en símbolo de la ciudad.

Museo Art Nouveau y Art Déco - Casa Lis

A 5 minutos de la catedral, junto al río. Este museo ocupa una mansión modernista de principios del siglo XX con una colección de vidrieras, porcelanas y muñecas de los siglos XIX y XX que resulta más sorprendente de lo que sugiere su descripción. Los fines de semana se llenan, así que mejor ir entre semana o llegar a la apertura.

Barrios de Salamanca: dónde quedarse y dónde perderse

Casco Antiguo: El corazón de todo. Aquí están todos los monumentos y la mayor parte de los restaurantes y bares con historia. Es la zona más cara para alojarse, pero también la más práctica si vas a mover todo a pie.

Barrio del Oeste: El barrio universitario por excelencia, con la calle Bordadores y alrededores. Ambiente joven, tapas económicas y cervecerías que no cierran hasta tarde. A 10 minutos a pie de la Plaza Mayor.

Gran Vía: El eje comercial moderno de Salamanca. Útil para compras y bien comunicado, pero sin el ambiente del casco.

Chinchibarra: Zona residencial al norte del centro. Tranquila, local y sin apenas turismo. Interesante para comer donde no hay carta en inglés.